Descripción
«Las cosas no son como comienzan, sino como acaban». Así me sentí al pintar esta acuarela. Durante los compases iniciales del proceso sentí el arrebato de arrancar el papel del bastidor y arrojarlo a la basura, porque no terminaba de conseguir lo que deseaba. Sin embargo, cuando me dejé de empeñar y pude escuchar lo que esta acuarela me pedía, todo empezó a enderezarse.
Así que constaté una vez más que no hay que perder la fé y de que a veces se trata únicamente de cómo hay empeños que nos ciegan para poder ver el camino.
Así que agradezco a este trabajo, la lección.
Se trata de una acuarela de 76×56 cm realizada en papel ARches rugoso de 300 gr.
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