Los reflejos del agua en las aguas poco profundas son complejos.
Por un lado está el fondo, siempre difuso, que implica un trabajo rápido en húmedo. Por otro lado están los reflejos y sombras de los árboles circundantes. Finalmente están las ondas del agua y sus reflejos… Canales de información separados que unas veces permiten ser pintados en diferentes capas con el consiguiente cálculo previo, pero en otras ocasiones, solo pueden realizarse en un solo tiempo de humedad del agua, lo que implica actos decididos, vertiginosos y sin a penas tiempo para retirarte y ver desde la distancia.
Una de las cosas que más me fascinan de la acuarela es precisamente ese trabajo en húmedo donde el agua hace a su antojo, y sólo cuando te pones a favor, te ofrece su mejor cara.
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