Descripción
En ésta acuarela traté de recrear el ambiente de un día nublado en este pequeño rincón de un río repleto de plantas acuáticas. La acuarela está realizada en un papel Arches rugoso de 300 gr. en un tamaño de 48×63 cm.
Esperando que me atendieran en una cafetería no pude evitar prestar oído a una acalorada conversación donde, en tono de protesta, un fulano venía a decirle a mengano (sobre un tercero): «¡es que me hace sufrir!»…
Ellos quedaron su acaloramiento y yo salí a la calle con un café y una pregunta en el aire: ¿qué nos hace sufrir?
La respuesta fue rotunda y sencilla… «Sufrimos porque queremos más»… Mientras subía la escalera, me sorprendí tarareando una vieja canción de Alberto Castillo: «Todos queremos más… y más y más… El que tiene uno quiere dos… y nadie se quiere conformar».
El soniquete folclórico, no hizo más que tomar cuerpo durante el día, cuando al escuchar en silencio a mis pacientes, iba identificando ese «más»… que de ninguna manera queremos dejar marchar…
A final del día, alguien me dijo «que ganar sea la única opción es lo que me hace sufrir»… y por supuesto, en ese preciso momento nos fuimos a casa. Buen final para todo un día…
¿qué nos hace sufrir entonces?
Lo que nos hace sufrir es que no queremos perder, el empeño en mantener lo que ya no es, en sostener determinadas formas de vínculo a toda costa, la resistencia a asumir lo que ya es caduco y abrir las puertas a nuevas realidades, que quizás son menos dulces, pero más terrenas.
Podríamos ponerle el nombre de plus de goce, y podemos resumirlo como una maniobra de resistencia a la renuncia definitiva o entenderlo como un resto que no pierde la esperanza de recuperar eso que fue perdido.
Desde que mis huesos saben que no es el otro el que me duele, sino mis «excesivas» aspiraciones… el mundo se ha hecho un poco más cutre… y aunque a veces sigo sufriendo… me rescato a menudo de mi mismo recordándome que perder / conformarme es una opción.
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