Descripción
Acuarela realizada en papel Arches rugoso de 300 gr, en un tamaño de 63×48 cm.
Alguien dijo que las palabras nunca tienen futuro cuando se trata de nombrar lo que sentimos, pero aunque no sean suficientes para dar cuenta de los agujeros, sí permiten bordearlos y hacer algo con ellos que no sea precipitarse en el abismo de los “silencios mantenidos”, donde lo innominado hace estrago y no queda otra que sucumbir.
Cuando el llanto se despliega sin saber por qué lo hace, cuando el cuerpo se duele enmudecido y lo siniestro del síntoma se presenta sin aviso, “solo nos queda la palabra”.
Si escribo es porque quiero que mi voz me haga justicia, que transite el vértigo de la vergüenza y haga espacio a lo que de otra manera, quedaría como letra muda en el cuerpo. Porque aunque en su libertad divulgue los secretos sin pre-aviso e invente la oración de los ateos, ladre como un perro rabioso o gima como un niño abandonado, «del corazón dolorido sabe abrir los postigos».
Si escribo es para que el silencio no se haga rey en mi reino, y la palabra pueda hacer de timonel en mi destino. porque detrás del verbo hay siempre un sujeto que lo enuncia y que en su nombre elige su camino.
Y junto a las palabras, otro pequeño ejercicio de luz… otro intento de capturar lo indecible…
Valoraciones
No hay valoraciones aún.