Selva

Esta acuarela era completa, debido a la gran cantidad de vegetación y piedras de esta escena selvática. La acuarela está realizada en un papel Arches rugoso de 300 gr., en tamaño de 63×48 cm.

 

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300€ IVA incluido

Esta acuarela era completa, debido a la gran cantidad de vegetación y piedras de esta escena selvática. La acuarela está realizada en un papel Arches rugoso de 300 gr., en tamaño de 63×48 cm.

Hoy viví uno de esos momentos de apertura que se dan cuando el trabajo sombrío de la repetición cristaliza en una pequeña conquista. Hace un tiempo decidí tratar cumplir un sueño que veía casi imposible, aprender a tocar el piano. Así que desde hace 3 meses vengo recibiendo clases del maestro pianista Pascual Lanjarin, con quién crucé mi camino en mi primera exposición de acuarelas.
El aprendizaje tiene siempre algo de repetición, de vueltas de espiral progresivas en las que los automatismos más simples se van afianzando y sumando para terminar dando, cuando menos lo esperas, un salto cuántico. Evidentemente, yo soy un «pequeño saltamontes», pero en mi balbuceo musical, hoy sentí por primera vez que, más allá de repetir, podía sentir, crear y expresar libremente. Pascual me enseñó los acordes del flamenco y cuando empecé a tentarlos y a sentir cómo unos llamaban a los otros y contestaban desde el dolor más dramático a la alegría, el corazón se me aceleró, la piel se erizó y las lágrimas me acudieron. Eran los acordes que yo siempre había buscado en mis sueños…
Fue como si un portal cuántico se abriera ante mí y me mostrara todo un universo donde antes no parecía haber nada. No puedo describir mejor. Desde hace unas horas, tengo una sonrisa boba, como cuando aprendí a montar en bicicleta, o aquella tarde en la que pinté mi primera marina en el taller de mi amigo Rafael Serrano.
Esta acuarela que hoy presento, también ha sido la primera vez en la que pintaba un ambiente selvático, donde la abundancia de vegetación intrincada, hacía especialmente difícil separar planos, texturas, etc. Aunque llevo tiempo pintando, sigo sintiendo que cada vez es la primera. Empiezo pensando que no voy a poder, pero al caminar, las puertas se abren y siempre encuentro el camino para seguir avanzando en el misterio.

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Descripción

Esta acuarela era completa, debido a la gran cantidad de vegetación y piedras de esta escena selvática. La acuarela está realizada en un papel Arches rugoso de 300 gr., en tamaño de 63×48 cm.

Hoy viví uno de esos momentos de apertura que se dan cuando el trabajo sombrío de la repetición cristaliza en una pequeña conquista. Hace un tiempo decidí tratar cumplir un sueño que veía casi imposible, aprender a tocar el piano. Así que desde hace 3 meses vengo recibiendo clases del maestro pianista Pascual Lanjarin, con quién crucé mi camino en mi primera exposición de acuarelas.
El aprendizaje tiene siempre algo de repetición, de vueltas de espiral progresivas en las que los automatismos más simples se van afianzando y sumando para terminar dando, cuando menos lo esperas, un salto cuántico. Evidentemente, yo soy un «pequeño saltamontes», pero en mi balbuceo musical, hoy sentí por primera vez que, más allá de repetir, podía sentir, crear y expresar libremente. Pascual me enseñó los acordes del flamenco y cuando empecé a tentarlos y a sentir cómo unos llamaban a los otros y contestaban desde el dolor más dramático a la alegría, el corazón se me aceleró, la piel se erizó y las lágrimas me acudieron. Eran los acordes que yo siempre había buscado en mis sueños…
Fue como si un portal cuántico se abriera ante mí y me mostrara todo un universo donde antes no parecía haber nada. No puedo describir mejor. Desde hace unas horas, tengo una sonrisa boba, como cuando aprendí a montar en bicicleta, o aquella tarde en la que pinté mi primera marina en el taller de mi amigo Rafael Serrano.
Esta acuarela que hoy presento, también ha sido la primera vez en la que pintaba un ambiente selvático, donde la abundancia de vegetación intrincada, hacía especialmente difícil separar planos, texturas, etc. Aunque llevo tiempo pintando, sigo sintiendo que cada vez es la primera. Empiezo pensando que no voy a poder, pero al caminar, las puertas se abren y siempre encuentro el camino para seguir avanzando en el misterio.

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