Acuarela,  Blog

Reflejo

Como todo arte, la acuarela requiere un camino cuyos principios pueden ser frustrantes… implica dedicación, largos tiempos de observación, estudio, innumerables ensayos y errores, renuncias, desengaños, madrugadas desveladas, atascos y nuevos amaneceres… para volver siempre a empezar.

Los errores a veces son bendiciones, pero solo si uno comprende que se trata de hacer con lo que hay, de no pelearse, de aceptar la contingencia de la vida y ponerse a favor. Cada error muestra un camino, una nueva oportunidad, pero solo si la curiosidad puede ganar la partida al ego voraz para buscar la forma de adaptarse y salir del atasco. Es necesario equivocarse mil veces, romper papel, dejar los empeños, marchar a otras cosas y retornar más tarde para volver a intentar entender, cada vez, un pequeño tramo de ese escurridizo misterio que poco a poco se dice pero nunca acaba por desvelarse.

Yokusinsoku (deseo), Kinshinsoku (entrenamiento), Shinshinsoku (conciencia)… son las claves para avanzar en el camino del budo, la senda que nos lleva a enfrentarnos a nosotros mismos, a superarnos, a ponernos frente a nuestras sombras, porque el agua, en su fluidez imparable, sabe doblegar las defensas y reflejar crudamente los contornos del fantasma. La acuarela es, por tanto, un arte delicado, difícil y frustrante a veces, pero maravilloso y liberador una vez se ha comprendido algo de su esencia: Sólo entonces nos muestra algo de su hermoso secreto.

Acuarela realizada en papel  Arches rugoso de 300 gr, en un tamaño de 48×63 cm.

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