Ayer inauguré la muestra de acuarelas AQVA, y aunque ya van muchas veces, nunca me acostumbro a las sensaciones tan intensas que se producen cada vez. Volvió a agitarse el corazón al galope y se agolparon los afectos en un torrente embriagante que aún está por destilar.
Quedaron muchas conversaciones inacabadas que hubiera gustado concluir, pero érais muchos los que dejasteis los vuestro para acudir a mi convocatoria, y todo no puede ser. Siempre sabe a poco, aunque sea mucho, pero de la vida hay que aprender a tomar solo una pequeña porción.
Quedé sin voz, como le ocurría a mi padre, a quien recordé mucho ayer. Me faltó su mirada, pero la creí ver entre vosotros, como una presencia escurridiza que se deslizaba entre la multitud. Me descubrí intentando atraparle, pero su sutil presencia se volvía a esfumar. No soy dado a creer en las presencias o en los fantasmas, pero la esperanza nunca se pierde, y en un pequeño rincón de mí, quise creer. ¡Qué le vamos a hacer!… hasta el ateo llega a creer en dios en los momentos oportunos.
Con vuestro calor, se me pasó de golpe el cansancio y el “apuro de preparar” que ha colonizado estos últimos días. Os veía salir reflexivos, emocionados, con los ojos llenos de lágrimas y entonces volví a sentir el por qué todo esto merece la pena, por qué el arte es un guante poderoso que golpea sin golpear y que se desliza sedoso hasta tocar las cuerdas necesarias del corazón. Volví a renovar mi causa, a entender este empeño mío de suspender la vida en un instante que de la oportunidad de volver a maravillarnos con lo pequeño.
El trabajo de creación es solitario, silencioso, y el acto de mostrarse es solo un pequeño instante delicado donde el artista expone su carne, arriesga sus palabras para intentar dar cuenta de su propio viaje. Todo sucede rápido. ¿Cómo decir tanto en tan poco espacio? Espero que mi pequeño aporte haya sido ventana para asomaros y espejo en el que reflejaros, que mi causa haya dejado alguna huella en vosotros y su regusto permanezca al menos unos instantes en el corazón a pesar del empuje empeñado de la cotidianidad.
Agradezco a cuantos vinisteis a arropar mi muestra y espero que si encontrasteis algo en ella, lo contéis a otros… A mí me hará bien… y quizás también a ellos.
La exposición estará abierta hasta el 10 de octubre en horario de lunes a viernes de 9 a 14 y de 16,30 a 21 h., en la sala Pablo Lau de la Casa de cultura de Sant Joan D`Alacant.
Si te gustó TRENCADIS, AQVA es un afluente que comparte su mismo espíritu, pero pone su mirada en la esencia del agua y se intercala con una intimidad muy psicoanalítica.
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